El jueves pasado por circunstancias azarosas y un sistema educativo defectuoso, salí temprano de la escuela y después de almorzar me quedé solo y con muuuucho tiempo, así que decidí partir a ver cosas al centro comercial, y luego vi el cine y pensé que era mi oportunidad para meterme solo; jamás había ido solo al cine, desde que recuerdo siempre he ido acompañado.
Tengo amigos que acostumbran ir solos, y dicen que tiene muchas ventajas, principalmente $. Entonces ahí estaba yo, escogiendo que película ver, la taquilla sola, la dulcería sola, ¡no colas! (odio hacer cola) de hecho creo que apenas y había unas gentes por ahí en alguna de las funciones. Escogí la de “No Country for Old Men” (“Sin lugar para débiles” en México). Recordaba haber visto algún trailer por ahí pero nunca llamó mi atención, a pesar de que el poster anuncia los 4 Oscares, y 83 premios más que ganó. Compré mis palomas y refresco, mucha salsa y unas cuantas servilletas y entré a la sala, entonces el significado de entrar SOLO al cine cobró un significado absoluto, no había personas, solo yo.
Escogí el lugar que quise, el sillón que queda al centro de la pantalla a lo alto y a lo ancho, coloqué mis cosas, y esperé a que iniciara, al ver que no llegaba nadie, me quité los zapatos y me coloqué de la forma más cómoda que nunca había sentido desde que he ido al cine. Me sentí como un millonario mimado en su cine privado. No personas hablando, nadie atravesándose a cada rato, ningún jirafón tapando mi vista, sin personas haciendo ruidos al masticar y tragar, nadie usando su celular o nextel, no incultos irrespetuosos comentando la película, no bebés, no niños, no pubertos gritando y riéndose, absoluto silencio, era solo yo y la película, la situación perfecta.
Disfruté la película, me hizo ponerme tenso en bastantes ratos, al final salí totalmente complacido de la sala, vi la mejor película del año pasado, nadie me molestó. Todo valió la pena, tanto que probablemente repita la experiencia más seguido, también me hizo pensar en como en lugar de irnos a divertir al cine, la educación de las demás personas muchas veces nos hace pasar malas experiencias y corajes, y hasta perdemos el “feeling” de la película. Esta vez no pude quejarme de nada, fue genial.
A veces es tan agradable estar solo.
De rato freaks.


2 comments
Comments feed for this article
Abril 19, 2008 a 2:05 pm
dave
Interesante.
A mi me molestan sobre todo los pubertos… ahora, creo que dejare de comentar las películas con mis amigos. ¡Jajaja!
Abril 20, 2008 a 12:06 am
munguis
Yo tampoco he ido de a solapa al cine, como que solo es un placer que me reservo para estar con Ana, así como ir al café jaja. Igual no hubiera sido tan cómodo el pedo si repentinamente una pandillita de emos hubieran entrado a la sala y se hubieran sentado justo detrás de ti jajaja. Uh cañito.
Generalmente no suelo quejarme del ambiente en las salas de cine, como que me vale verga todo, me clavo tanto en la película que lo demás vale verga jaja. A menos, claro, que al cácaro se le vaya el pedo y arruine la cinta justo en lo mero perrón de la cinta.
A mí me cagan las palomitas en el cine, no sé por qué, las puedo comer en cualquier otro lado menos ahí. Definitivamente los nachos son la opción, aunque te cobren el extra-queso los muy abusados.
De rato me-pasó-por-la-mente-hacerme-una-paja-en-la-sala-de-cine-colega.