El último fin de semana de vacaciones tuve la oportunidad de irme de campamento con algunos amigos, mi colega me invitó a los Azufres y acepté inmediatamente. Desgraciadamente días antes de partir, me enfermé de la garganta, aun así eso no me impidió ir. Realmente la pasé muy bien, la belleza de los paisajes, la compañía de mis amigos y personas especiales, fotografías que tomé, la caminata por el bosque, hacer la fogata, jugar baraja, jugar hacky y echar la barra escuchando buena música. Justo lo que necesitaba.

Estando allá reflexioné un poco sobre como estar unos días lejos de la sofocante urbanización, renueva el espíritu, calma la mente y relaja el cuerpo. En el caso de nosotros los hombres, nos da la oportunidad de rodearnos de lo que los hombres de hace cientos y miles de años estuvieron rodeados: la naturaleza. Salir de la rutina de nuestras esquematizadas vidas, del trabajo, de la escuela, de las conductas amaneradas que la vida moderna quiere imponer sobre el hombre, del ruido por todas partes, del aire sucio y viciado, de la jaula del consumismo. En la ciudad todo lo que ves es consumismo, todo lo que ves es artificial, incluso hasta algunas plantas, pero cuando vas al bosque y ves partes de la naturaleza que no han sido alteradas por el hombre, tu mente se aleja del consumismo, de la presión de generar dinero; eres tu y la montaña. Cuando salimos de caminata hacia el bosque, pude ver como todos caminábamos y subíamos sin rumbo alguno, explorando y adentrándonos por caminos llenos de maleza y arboles, de repente pude sentir como si fuéramos niños.

En los ratos que me quedé solo tuve la oportunidad de reflexionar más profundamente, sobre lo que quiero y a donde voy, fue una oportunidad sin igual para dialogar conmigo, sin distracciones, algo que en la ciudad difícilmente se logra, algo que es sano para la mente.

Al final del viaje de regreso a Celaya (donde vivimos) tuve la sensación de que no quería regresar aun, deseaba quedarme otros cuantos días allá, lamentablemente no es posible; comencé a fantasear seriamente sobre algún día poseer alguna propiedad donde pueda irme a descansar y alejarme de la civilización por un mes, junto con mi esposa o quien quiera acompañarme, espero poder llegar a eso.

Creo que tenia tanto tiempo sin salir así, que cuando lo hice pude sentir claramente algo: tuve un acercamiento con mi ser primario, con el ser que todos tenemos ahogado en nuestro interior gracias a la sociedad y la jaula en la que tiene esclavizado nuestro espíritu de hombres. Es la época que nos tocó vivir, sin embargo creo que es sano de vez en cuando regresar a lo primario. Espero poder hacerlo más seguido.

Gracias Ana y Colega por invitarme, a la familia de Ana por ser tan amables y a todos los demás por hacer tan agradable esa despejada tan necesaria. Espero la próxima vez vayan los que no pudieron ir. De rato espíritu-salvaje-freaks.